Como escuchar bien la música con el móvil

Después de unos años de dominio del iPod, ahora el ‘smartphone’ es el rey de la audición portátil

Si nos pasamos el día pegados al teléfono móvil no es sólo para comunicarnos, sino también porque ha asumido las funciones de otros aparatos que antes teníamos que llevar por separado. Un caso claro es el de la cámara de fotos y de vídeo. El otro es el reproductor de música: después de unos años de dominio del iPod, ahora el smartphone es el rey de la audición portátil. Y aún más: una parte sustancial de los usuarios sólo escuchan música de manera voluntaria, es decir, sin contar la que suena por los altavoces de ambiente de los lugares que visiten- cuando lo hacen con el teléfono. En todo caso, probablemente ahora sentimos más música que nunca gracias a los dispositivos móviles. Por eso es pertinente preguntarse si son buenos instrumentos para hacerlo con calidad. La respuesta corta es que no. La larga es que se puede conseguir una calidad razonable cuidando todos los elementos de la cadena de reproducción, pero el esfuerzo necesario es considerable.

Empezamos por el contenido, la música misma. Los archivos digitales que escuchamos, sean descargados o en streaming, no se caracterizan por su calidad. La gran mayoría son en formato MP3, que comprime los datos hasta un 10% de su tamaño original para conseguir archivos más compactos, que ocupen menos espacio en la memoria del dispositivo o menos ancho de banda en la red de transmisión. Pero no hay ninguna magia: si los archivos son más pequeños es porque el algoritmo descarta los datos que considera redundantes. Hay alternativas: una es contratar la modalidad de alta calidad de los pocos servicios de streaming que tienen, que siempre es más cara. La otra es comprar los archivos -o digitalizar nosotros mismos los CD- en formatos sin pérdida como FLAC, ALAC o WAV; el problema es que ocupan mucho más espacio: los dos primeros comprimen sólo entre un 30% y un 50%, y el tercero no lo hace nada. Hay webs de descarga como HDtracks, iTrax, Acoustic Sounds, The Classical Shop o Nugs.net que venden música digital de alta calidad. Naturalmente a un precio más alto que la de consumo habitual. Y con unos catálogos mucho más pequeños.

La calidad de los circuitos y aplicaciones de reproducción musical que hay en el interior del dispositivo móvil también afecta el resultado sonoro, como se comprueba enchufando teléfonos y tabletas diferentes a un equipo de música doméstico de alta fidelidad. Pero en la práctica el factor más determinante es si usamos los altavoces incorporados en el aparato, unos de externos o unos auriculares. La física hace imposible que unos altavoces suficientemente pequeños para caber dentro de un teléfono suenen bastante fuerte o tengan suficientemente graves para hacer llevadera una audición más que ocasional. El máximo al que podemos aspirar es disponer de estereofonía en los pocos modelos que tienen un altavoz a cada lado de la pantalla cuando está en posición apaisada: los iPhone a partir del 7, los Sony Xperia y pocos más. Incomprensiblemente Samsung no lo ha previsto en sus teléfonos de pantalla infinita. Las tabletas, al ser más grandes, pueden ofrecer un poco más de realismo sonoro: el Amazon Fire HD y los iPad Pro de Apple consiguen un efecto estereofónico fuerza convincente, en el segundo caso con detalles como redistribuir automáticamente las señales cuando usuario gira el aparato para seguir teniendo el canal izquierdo a la izquierda y el derecho a la derecha.

Para privacidad y discreción, los auriculares son el dispositivo más habitual para escuchar música con el móvil. En este caso tampoco se pueden esquivar las leyes de la física: ningún auricular de botón proporciona bastante graves. Si desea tener un nivel suficiente debe optar por un modelo de diadema, si puede que cubra toda la oreja. Todos los auriculares de botón que vienen incluidos de regalo con los teléfonos son entre mediocres y infumables. Ni siquiera los de marca están a la altura: Samsung proporciona con los Galaxy S8 y Note 8 unos de la prestigiosa AKG -propiedad del gigante sur-Corea-, pero sólo suenan razonablemente bien si antes ajustes del ecualizador del teléfono con la sensacional función Adapt Sound, que permite adaptar con una audiometría previa la señal a las características personales de audición de cada usuario ya cualquier modelo de auricular que hayamos elegido.

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